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EDITORIAL INFOHUERTAS No.22: |
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Comenzamos el 2008 con un relato sobre el profundo arraigo de la huerta (o de los huertos) en diferentes épocas y culturas alrededor del planeta y la interrelación de mitos, costumbres, leyendas y dietas (El Huerto Afrodisíaco). Publicamos también una nota sobre la historia del cultivo de la zanahoria en la que se puede apreciar como la visión política puede influir hasta en el color de una hortaliza. De la mano del tomate platense pudimos reflexionar acerca de los vaivenes de las costumbres culinarias y los viajes de las hortalizas a través de los mares, mientras van borrando y recreando los límites de lo "autóctono" y lo "foráneo".
Nos preguntamos así mismo, por qué apasiona y atrapa tanto el "caos creativo" y testimonial de muchos criterios de las políticas institucionales sobre agricultura intensiva y la promoción del consumo de frutas y hortalizas en nuestro propio territorio, que son absolutamente ajenos (cuando no opuestos) a una visión de abundancia en la producción, el consumo, la promoción de la salud y la generación de riqueza y prosperidad.
Esto excede claramente las políticas públicas, ya que nuestra cultura ultra neo anarco liberal donde cada día nos exige ganar y perder, borrar y reconstruir, ser destruidos y renacer, hace que hasta usar el casco cuando manejamos una moto o aún el arrojar un papel en el cesto necesite finalmente de una política de estado. Nosotros mismos hemos reducido nuestro rol de ciudadanos conscientes, responsables y comprometidos (y nuestra conciencia cívica) a un estado de -para hablar en términos agrícolas - al menos pre-emergencia, perdiendo año tras año poder germinativo y dando mudo testimonio de un potencial que , cual semilla vieja, cada vez da menos entusiasmo explorar.
Así y todo, con el corazón y las energías puestas para con los rabanitos y las coles y por lo tanto vivenciando y experimentando, damos testimonio de las verdades que nos revela la naturaleza. Pero también le damos alas a la mente y lo invitamos a echar un vistazo alrededor del mundo así como lo encontramos ahora: Los decisores del mundo y los de nuestro microcosmos enfocados en salvar financieras y automotrices y mostrando una lamentable incapacidad en hacerse cargo de temas mucho mas sustanciales como lo son la contaminación y expoliación de los recursos naturales ya imposible de ignorar. Sistemas de salud que se caen a pedazos por los insostenibles costos de aparatología, medicamentos y honorarios profesionales por una insuficiente medicina preventiva y por hábitos de vida poco saludables; sistemas de previsión que se hacen imprevisibles.
Megápolis cada vez más complejas para ser abastecidas de alimentos, energía eléctrica. combustibles. Sistemas de transporte que roban el precioso tiempo de la vida de sus habitantes, en el caso de nuestras ciudades, absorbidos por la preocupación de conseguir las escasas monedas circulantes para poder viajar de casa al trabajo y del trabajo a casa. Habitantes quienes no procuran por su felicidad (ni la del prójimo), sino por cómo hacer para subsistir y llegar lo suficientemente temprano a su casa para ver en la TV los relatos de otros que sueñan y se les cumplen los sueños, o como millonarios protagonistas del show ganan más millones generando y parasitando de histerismos grupales (o gripales) colectivos. Paquetes tecnológicos que desembarcan en el agro consolidando la presencia y sinergia entre transgénicos, herbicidas, fertilizantes sintéticos de la mano de empresas que tanto producen insmuos para alimentos como también los remedios para las consecuencias que podría producir el consumo de los mismos. Las respuestas, contundentes como amenazas, no se hacen esperar: es posible que se prohíba el uso de todo el "paquete tecnológico" que se usa actualmente en la siembra directa. Pero no para corregir errores, sino para que los agricultores muerdan el polvo, ahora que ya no parecen ser útiles para recaudar.
El instinto de supervivencia y de show bussiness de los decisores hace que crean que mientras la "cresta de la ola" vaya en esa dirección, ellos tendrán sus trabajos y glorias asegurados por largo tiempo y que son ellos los elegidos tan solamente para dar testimonios de su propia lujuria intelectual, ya sean oficialistas u opositores Y mientras se aseguran su propio trabajo por un tiempo más, entre tanta distracción, se nos pierde el cascabel y también el gato: la vida no tiene póliza que la cubra aunque los porcinos resfriados nos hacen olvidar del dengue y el dengue nos haga olvidar al chagas. Chagas que se llevó entre tantas víctimas, también y hace pocos días a Don Sixto Palavecino quien debe estar tomando mate (sin barbijo ni bombilla descartable) junto con Don Alfonsín, a quien después de pocas jornadas de suspiros ya ni sus discípulos conmemoran.
Zarzuelas mediática va, zarzuela viene mientras, aumentan los casos rurales de cáncer por mal manejo de biocidas en la agricultura moderna y los casos de cáncer de piel por la agresión de una naturaleza de la que le hemos destruido los mecanismos que ella tenía para protegernos, debido a nuestros hábitos de producción y consumo.
Y en las ciudades, aumentos de alergias, enfermedades crónicas, trastornos alimentarios, problemas psíquicos. Conductas erráticas de los animales (y humanos) domésticos que se tornan exageradamente autistas o agresivos, aves que pierden su sentido de vuelo y orieentación debido a la saturación de sus sistemas con metales pesados, desequilibrios hormonales y tal vez una excesiva y confusa radiación electromagnética.
Pareciera que el planeta está sacudiéndose de encima los problemas cual perro pulgoso. Comenzamos a percatarnos que si nosotros somos los agresores, la tierra nos está dando a elegir si queremos pagar las consecuencias en la piel, el estómago, por la falta de agua, recocinados por las altas temperaturas, ahogados por olas gigantes, tapados por avalanchas de lodo o por cenizas o agredidos por seres invisibles quienes penetran nuestro debilitado sistema inmunológico o en un combo de varias de estas alternativas, o simplemente sentados a la espera de la salvación mirando hipnotizados en la TV un show de testimonios autoreferenciados.
¿Cómo no va a ser importante producir y consumir más frutas y verduras y dar testimonio de ello?
Huertas testimoniales:
También debemos reconocer que aún en esta mar de confusiones e incertidumbres hay múltiples iniciativas, propuestas e ideas del sector privado, de ONG´s y aún del sector público que prometen fortalecer la trama que vincula la tierra, el trabajo, las hortalizas, la logística y el consumo, en un futuro más inspirador, dinámico y creativo, tal vez menos testimonial y algo más participativo e integrador, con algo más de armonía y visiones saludables.
En la huerta observamos, experimentamos y aprendemos a reconocer como los diferentes seres pueden vivir en una armonía dinámica que da sus frutos espirituales y materiales. Aprendemos a ver cómo conviven, cooperan y se complementan los opuestos. Buscamos construir tramas sinérgicas, en las cuales con cada acción se producen múltiples resultados beneficiosos. La Huerta es testimonio de lo que hacemos en ella y nosotros testigos de la maravillosa comunión de la naturaleza con la técnica, el trabajo y la pasión.
Pero por sobre todo facilita el vincular al ciudadano que trabaja la tierra con aquel que vive en un piso 21 o a 10 Km. del obelisco sin agua potable ni cloaca y tratarlos de igual modo como ciudadanos del Planeta Tierra del siglo 21.
En esta dirección se encausa también la experiencia de promover el consumo de frutas en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, de la que informamos en esta edición, una de las varias que se llevan adelante en el país. A través de ella verificamos una vez más lo importante que siguen siendo los entornos educativos para ayudarnos y acompañarnos en la construcción de un mundo saludable. Le damos la bienvenida también a la iniciativa de la Universidad Nacional de General Sarmiento en promover la capacitación y formación para la gestión de la horticultura periurbana.
Podemos afirmar con certeza que el trabajo de la red de todos aquellos frutihorticultores y agricultores aficionados y profesionales, urbanos y periubanos del mundo, ocupados apasionadamente en producir alimentos para una vida más saludables y en desarrollar modelos productivos sustentables en el tiempo, en compartir, aprender y enseñar, será sustancialmente mucho más significativo que el de la presente fauna de decisores autoconvocados o convalidados por el voto ciudadano. Decisores que por acción u omisión le da la espalda al planeta, a los seres que viven en el, a los que producen los alimentos saludables; mientras que sólo tienen ojos para velar por la eterna renovación de sus cargos y cuentas, por crear y sostener estructuras que son disfuncionales a las actuales y futuras necesidades, por defender posturas frente a los problemas del pasado sin poder conversar sobre las oportunidades presentes. O simplemente están tapados y abrumados por los problemas de gestión cotidianos que, si no cambian el enfoque, prometen ser imposibles de ser resueltos.
Tal vez finalmente construyamos una sociedad que descubra que se alimenta de la tierra a través de quienes la trabajan. Y reconozca que los seres vivos están compuestos por dos terceras partes de agua y que incluso por esta razón no da lo mismo volcar los deshechos al mismo cántaro del que bebemos. Una cultura que reflexione sobre la infinita posibilidad de crear más abundancia, pues alguna razón habrá para que el destino nos haya plantado sobre un territorio que produce alimentos para 300 millones de personas y tiene además el suficiente agua y la necesaria fertilidad para producirlos por mucho tiempo más.
Dedicamos esta Edición del Boletín Infohuertas a dar testimonio del valor que tiene la agricultura urbana y periurbana como constructora de fortalezas, fuente de inspiración y sabiduría, potenciador del desarrollo humano y reserva de vida, diversidad y conocimiento.
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Texto publicado en INFOHUERTAS Nº 22 |
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