Sobreviviendo:  Si llegaron las semillas, hay esperanza  
  Las Huertas en amarillo  
  Hacia los primeros días de octubre el ProHUERTA ha iniciado la distribución de semillas.  
  Un poco tarde, tal vez (sólo unos tres meses), pero comienzan a llegar.  Y con la llegada de las semillas renacen las esperanzas y el entusiasmo de miles de huertas en toda la ARGENTINA.  
  El trabajo desplaza a la crítica y la frustración se transforma en esfuerzo por superar las dificultades y encarar nuevos proyectos: como debería ser siempre, en un sistema medianamente organizado y funcionando, que tiene pleno conocimiento de las prioridades y las necesidades de sus subsistemas.  
  Mientras uno va camino a la huerta se pregunta si todo el esperar, la desazón de sentirse desamparado y abandonado, la falta de comunicación y la incertidumbre realmente hacían falta.  
  Estas preguntas seguramente serán compartidas también por más de un técnico y funcionario que pone lo mejor de sí y muchas veces se siente aplastado por situaciones que nada tienen que ver con su verdadero trabajo.  
  Si uno analiza la evolución de la situación del país, el crecimiento de la demanda de asistencia técnica y la demanda insatisfecha y todos los indicadores que son más que públicos (basta con leer de vez en cuando un diario, escuchar la radio o tener un poco de sentido de realidad), sabrá que hace más de un año uno se podía "imaginar" que iban a hacer falta abundantes semillas (y no sólo semillas) en tiempo y forma.  
  Tal vez ahora que trabajar la tierra se está poniendo de moda (por necesidad o por comprensión) y redescubrimos masivamente que sembrando en la Argentina podemos cosechar, podamos superar estos obstáculos para no tropezar con la misma piedra en la campaña otoño-invierno.  
  Tal vez podamos también planificar mejor en la huerta y tratar de obtener algunas semillas de nuestra propia cosecha y compartirlas con otros.  En este sitio hay sugerencias para ambas actividades: cómo producir semillas y una página para publicarlas y compartirlas.  
  Y ahora que estamos un poco más tranquilos y pasamos del alerta roja a un amarillo aún expectante, podemos ayudar desde temprano a que quienes tienen la responsabilidad de planificar la próxima campaña sepan cuánto verdaderamente hace falta y lo entreguen cuando la tierra lo demanda.   
  Porque es muchisimo más desgastante tener que dedicarse a reclamar lo socialmente justo que producir.  Y es mucho más duro pasar hambre sabiendo que no es por una catástrofe natural ni una guerra sino por la falta de una sóla firma, una decisión acertada y un compromiso coherente de alguna(s) persona(s) que seguramente no está(n) pasando hambre y  "...sólo tiene(n) que poner el gancho..."  
 

Octubre 2002